martes, 28 de octubre de 2008

Las indirectas del Padre Cobos


Ya conté por aquí lo que me pasa con ciertos temas; por defender un costado parece que se apoya el opuesto o al revés. Si la idea no se entiende remito al post sobre el valor de la vida o al de los nazis zurdos para que se vea, en dos tema concretos (y sus comentarios), a qué me refiero.

En estos días me volvió a ocurrir en una insignificante trifulca internáutica a partir del post sobre Milkus. Ante el ataque oficialista de un típico tolerante de la intolerancia (pequeñas reproducciones caricaturescas de Voltaire que pululan a menudo en el medio pelo cultural) tuve que salir en defensa de Cobos, puntualmente, aclarar que el suyo no fue un acto de traición ni mucho menos.

Si no recuerdan les recuerdo mi opinión sobre el voto de Cobos en las retenciones y, previo a aquél post, el otro donde pedía por algún signo de institución.

No obstante todo aquello; el tener la certeza de que fue un acto que salvó al país de un abismo (aunque ya estamos en otro); el saber, desde el punto de vista jurídico, que actuó en el marco de sus funciones y en ejercicio de un mandato constitucional; etc, etc. debo aclarar que Cobos me parece un pelafustán.

En primer lugar Cobos, si bien no traicionó a nadie con su voto "no positivo" (la traición hubiese sido lo contrario), la realidad es que se convirtió en un traidor al aceptar la candidatura. Traicionó a su partido (lo dejó sin posibilidades), traicionó al sistema electoral partidista (si lo hubiera matado -a ese sistema- estaríamos festejando, pero no, lo dejó medio muerto que es lo peor que pudo pasar porque favoreció a la tiranía) y traicionó al país (al hacerse parte de la banda de ladrones, como llamaría San Agustín a este gobierno).

Mucha gente de buena voluntad se entusiasmó en ese momento con el gesto político del voto e imaginó que nacía un nuevo dirigente, alguien que podría encausar el malestar público contra la arbitrariedad manifiesta. Creo que se equivocaron y se equivocan.

Su conducta en estos tiempos fue la de un niño que juega a hacerse el pícaro sin animarse a perpetrar una macana en serio. El aprovechar la ausencia de Cristina para recibir a Buzzi, a Macri y a otros personajes fueron verdaderas chiquilinadas. Pero por otra parte, cuando podría hablar, criticar, formar espacios políticos, etc. utiliza vaguedades y frases hechas.

De todos modos la cuestión creo que apareció con claridad en esa votación que lo popularizo. El acto fue notable, el modo pésimo.

En lugar de asumir su rol constitucional con decisión y autoridad, se la pasó pidiendo perdón con cara de perro mojado.

Pero lo peor del caso fue la traducción en palabras de esa actitud aguachenta, en lugar de decir que votaba en contra dijo: "mi voto no es positivo".

Aquél voto me recordó, justamente, al refrán que habla de "las indirectas del Padre Cobos" que hace referencia a las indirectas demasiado directas.

El Padre Cobos es uno de esos personajes histórico-literarios que nadie termina nunca de saber si existió alguien que diera lugar al personaje o no. Tanto los que lo juzgan histórico como los que lo tratan como literario lo afirman con tal seguridad que uno no sabe a qué atenerse. En cualquier caso, se trata de una obra literaria indiscutida de Juan Eugenio Hartzenbusch (aunque luego aparecieron otras según creo).

Lo curioso es que la frase se desprendió casi por completo del personaje quedando casi como un giro lingüístico más. Si bien en Argentina la frase no es muy popular tiene bastante autonomía en países como Méjico, Chile o España. Incluso en dichos países se transformó, a finales del siglo XIX, casi en un género periodístico caracterizado por la ironía dando lugar a periódicos que llevaban ese nombre: "Las ironías del Padre Cobos" o, directamente, "El Padre Cobos".

En cualquier caso, nuestro Cobos no quiso ser irónico sino tan sólo melindroso.

Natalio Ruiz

Pd: ¡Sálvanos Señor que nos hundimos!

martes, 21 de octubre de 2008

Añadidura y providencia


En estos días culmina, para los judíos, la fiesta de Sucot, también llamada fiesta de los tabernáculos.

Se trata de una fiesta prescripta en el capítulo 23 del Levítico donde se la describe a lo largo de diferentes versículos (34-36, 39-43). Se denomina fiesta de los tabernáculos (sucá) o tiendas de campaña "para que aprendan vuestros descendientes cómo hice yo habitar en tiendas de campaña a los hijos de Israel al sacarlos de la tierra de Egipto" (vs. 43).

Es decir, se trata de una gran fiesta de agradecimiento (donde se rememora la salida de Egipto) y manifestación de confianza en la Providencia Divina.

Esta fiesta aparece mencionada en el Evangelio de San Juan (cap. 7) donde los "parientes" de Jesús le insisten en que concurra a la festividad a fin de que todos comprueben que, efectivamente, Él es el Mesías. Según se entiende generalmente hay aquí una especie de ofrecimiento o tentación a Cristo en cuanto a una suerte de mesianismo temporal (una de las tentaciones del desierto según toda una tradición que recoge el Papa en su libro sobre Jesús).

Cristo responde diciendo que suban ellos a la fiesta. Él sube luego "como oculto" según el evangelio.

San Agustín al explicar estas palabras enseña que ese es el modo en el que Cristo aparece en todas las prescripciones y fiestas judías ordenadas en la Torá. Cristo viene a plenificarlas y cambiarles el sentido, y por eso se dice que Cristo es la plenitud de la Ley (Torá).

Es por eso que en general resulta interesante buscar a Cristo "como oculto" en todas aquellas fiestas y preceptos ordenados en la "Ley" para luego redimensionarlos con la figura y la presencia de Cristo como Mesías.

En particular, me resulta ésta una fiesta curiosa.

El precepto consiste en ponerse en un estado de precariedad (hacer de la tienda la morada permanente mientras que la casa se torna en lugar de paso). Los sucá se construyen con cuatro (o tres) paredes hechas de cualquier material y se forma una suerte de techo con ramas de diversos árboles (en el Levítico se especifica). La idea es que el techo opere como resguardo del sol pero que no sea lo suficientemente conciso como para impedir el ingreso del viento, la lluvia o la visión de las estrellas.

La otra parte del mandato o su complemento es puramente espiritual; consiste en alegrarse ("..y os regocijaréis delante del Señor Dios vuestro,").

Son millones los caminos de meditación, estudio u oración que, a través del evangelio nos puede brindar esta fiesta que ordena el ponerse en estado de indigencia mientras que el corazón se regocija. Simplemente quiero marcar dos caminos que surgen de los distintos evangelios correspondientes a esta semana correspondiente a la fiesta sucot para los judíos.

El primero tiene que ver con el mandato evangélico de buscar el Reino de Dios y considerar todo lo demás como añadidura que nos será dado. Son millones las citas del evangelio en este sentido (los lirios del campo, las aves del cielo, las parábolas sobre los ricos, etc.) como también de los salmos (como un niño en brazos de su madre, abre la boca para que la llene, etc.). Tiene que ver con la alegría resultante de la confianza plena en la Providencia. Para estos tiempos tan preocupados por la añadidura, los títulos, el dinero, las comodidades, los lujos, los placeres, etc. el evangelio nos dice que de nada sirven y nos invita a despojarnos de todas las preocupaciones mundanas para gozar (regocijarnos) de la ternura de la Providencia.

Y el segundo tiene que ver con el evangelio de hoy (Lucas 12, 35-38) que, al caer justo sobre el final de la fiesta de Sucot, me dio la idea del post. Es la idea de vivir preparados, en tiendas de campaña, aguardando la segunda venida. Este mundo, esta vida, este trabajo, estas preocupaciones, etc. son un mero tránsito, una tienda de campaña mientras aguardamos la llegada a la tienda prometida. No nos dejemos confundir por un mundo que nos invita a acomodarnos como si esta tierra fuera nuestra morada definitiva.

Despojemos nuestro corazón de las ambiciones terrenas y llenémoslo con la alegría del amor esperanzado (tan bellamente descrito en Spe Salvi).
Natalio

viernes, 17 de octubre de 2008

Tiempos raros


Son raros los tiempos que corren.

Por un lado, la amistad se ha vuelto un lujo. Con los tiempos cada vez más revolucionados y apresurados uno tiene que hacer magia para distribuirse entre el trabajo, la familia, lo académico, la oración, las lecturas, etc.

En este contexto el ver a un amigo se torna un bien cada vez más escaso, casi imposible, una extravagancia.

Pero por otro lado hay una catarata de comunicación e información sobre la gente más variada. En el último mes me he encontrado, facebook mediante, con montones de personas que supieron ser amigos, compañeros, cómplices, compinches, "malos pibes", etc.

En el mismo ámbito me enteré de un evento musical: tocaba un grupo musical llamado "los baqueanos". Al ver la foto descubro a un viejo y querido amigo que tocaba en otro conjunto conocido del ambiente. Habiéndose separado de ellos con uno de sus compañeros, tocaban con otros dos en uno nuevo.

Ya les conté de mis gustos musicales y mi amor por la música.

También les conté que el artista para mí es algo casi sacro. En particular, al ver a la música por encima de las demás, aquél artista que se dedica a ella es algo así como un tótem viviente.

En el caso de mi amigo, además de ser músico, resulta ser un virutoso de la guitarra, un verdadero monstruo.

Al haberse separado de su antiguo conjunto yo hubiese esperado que se dedicara a otro género o que, de seguir en el folclore, lo hiciera con otro formato más rico. Pero no, decidió mantener un formato que, dentro del folclore tradicional, parece ser el más popular.

Para mí es medio un desperdicio, es como meter a Messi en nuestro partidito de fútbol 5 o a Rogelio Federer en el tenis de los miércoles. En cualquier caso el que sabe es él y nosotros admiramos de afuera.

Pero eso no es todo, el lugarteniente del conjunto también progresa en canto y guitarra cual saltamontes perseguido a campo traviesa.

Y como si todo lo dicho no fuera suficiente para hacer del conjunto una nueva joya de nuestro folclore hay que agregar que, encima, el muy desgraciado tiene personal movilizado en tierras celestiales: un hada y un músico guerrero.

En definitiva, desde este ignoto y pequeño lugar, quiero rendir homenaje a un amigo querido y presentarle a los visitantes un grupo musical con calidad asegurada: Los baqueanos.
Sabrán perdonar pero no encontré muchas cosas para elegir.

La verdad es que el video no se ve ni se escucha muy bien pero cantan una zamba que a mi mujer le encanta. Y, a pesar de no saber si ella lee o no estas cosas, aprovecho esa canción para homenajear a la señora de mis días, madre de mi tesorito y portadora (no por mucho tiempo más) de una nueva perlita.

Natalio

miércoles, 8 de octubre de 2008

Ad Orientem



Como continuación del post litúrgico, con ocasión de un comentario de Mary Lennox y a raíz de una cierta tendencia de algunos sectores católicos, voy a entrar en un punto verdaderamente difícil y complicado.

Es evidente que, desde hace unos años, la Iglesia está en crisis como vive señalando el Santo Padre ya desde el sermón del Cónclave (y aunque venga de mucho más atrás).

Sin intentar ponerle fecha exacta ni nombres propios creo que lo más devastador del problema no está tanto en las conclusiones (que, con más o menos tiempo se puede arreglar) cuanto en la estructura eclesial misma, en el espíritu de los fieles..

Creo que el punto central de la crisis es la excepción convertida en regla.

Si uno mira para un lado encuentra: que la misa según el rito "ordinario" nada tiene que ver con la ordenada en el Concilio sino que es un rejunte de "ad libitum" (licencias), la comunión en la mano es una excepción pero se trata como regla, la lengua vernácula, los revestimientos de los ministros, etc, etc. En definitiva, su frase de cabecera es: "está permitido".

Si uno mira para el otro lado encuentra: en los sacramentos, la "suplencia de jurisdicción" o, en otros casos, el recibirlos de parte de cismáticos; cuestionamientos del magisterio ordinario o extraordinario en público sin respetos ni cuidados; impugnaciones a lo que a uno se le antoja (porque todo tiene un tinte modernoso), faltar a misa porque en la zona sólo existe "la misa nueva", etc, etc. En definitiva, su frase de cabecera es: "ante la crisis se puede".

Creo que es lo más grave porque es una suerte de relativismo con aires de institucionalización.

Habiendo delitmitado el marco, entramos ahora en el tema particular: los católicos "pro orientales".

Son muchas las cuestiones que se podrían plantear aquí pero quiero detenerme en algunas situaciones de excepción convertidas en regla.

Ante la crisis mencionada, en particular desde el punto de vista litúrgico, muchos católicos de buena voluntad salieron espantados a buscar refugio en diversas trincheras. Una de ellas son las Iglesias de rito oriental. En ellas se encontraron con un tesoro litúrgico inconmensurable y, en muchos casos, con una tradición teológica y filosófica completamente nueva y desconocida. En síntesis, encontraron que su fe encontraba una liturgia y un espíritu supuestamente acordes con el propio que sufría a gritos en las iglesias del propio rito.

Aclaro antes de seguir que hasta aquí la cuestión está perfecta. El acercamiento, conocimiento, respeto y veneración a toda la tradición oriental no sólo no es malo sino que está ampliamente recomendado, tanto desde el punto de vista canónico (por los reglamentos particulares) como desde el punto de vista teológico (desde los doctores de la Iglesia hasta la "Orientale Lumen" de Juan Pablo II). La razón es evidente, es la misma Iglesia y se trata de tradiciones no opuestas sino complementarias.

¿Dónde veo entonces el problema? En el abuso.

En primer lugar, lo dicho respecto de aquellos que hacen regla el recibir los sacramentos de parte de iglesias cismáticas. Amparándose en el inc. 2 del C. 844 eligen el rito para asistir a misa como quien elige una película en el cine. Por otra parte hay que notar que se apartan de dicha norma al hacerlo público e incitar a otros a asistir desmereciendo el rito latino.

En segundo lugar a los que, habiendo nacido bajo el rito latino y en la Iglesia latina, abandonaron por completo el rito latino, lo menosprecian (sin poner ni un cuarto del empeño que ponen en seguir los ritos orientales para descubrir la riqueza de los distintos ritos latinos), sobrevaloran la tradición oriental por la occidental, relativizan los dogmas que nos diferencian, etc. etc.

Los dos abusos señalados sueler ir juntos o ser intercambiables. Olvidan también que las Iglesias Orientales han sufrido y todavía sufren grandes crisis, algunas paralelas a las nuestras y otras de las cuales estamos todavía ajenos (divorcio). Todo ello sin mencionar la cantidad de tesoros y joyas que la Iglesia Latina ha aportado al esplendor de la Única Iglesia de Cristo.

Por último, existen montones de católicos que asisten con frecuencia a recibir los sacramentos según el rito oriental sin caer en ninguno de los abusos mencionados.

En cualquier caso, el mandato canónico de respetar el propio rito no es arbitrario ni se trata de una cuestión meramente formal o jurisdiccional. Oriente y occidente han desarrollado dos modos de vida, de oración, de pensamiento, etc. Las diferencias notables entre los dos tipos de vida hace que sea casi imposible adoptar un aspecto (la liturgia, la literatura, etc) sin poseer la misma cosmovisión de la realidad.

Será tema de otro post las diferencias de cosmovisiones históricas entre las dos tradiciones. No obstante, los latinos que adoptan como propios los ritos orientales son algo así como un gaucho que intenta comer su asado con palitos chinos.

Natalio
Pd: Una perla que nos diferencia y me enorgullece es el dogma de la Inmaculada Concepción.




lunes, 6 de octubre de 2008

Blogroll comentado V: Un encuentro con Milkus


Ayer, en una de las misas "sacrificiales" a las que cada tanto concurro, tuve la inmensa dicha de conocer personalmente a Milkus.

Durante la misa estuvo sentado a mi lado (no me conocía) y compartimos la preocupación de intentar concentrarnos al tiempo que controlábamos y apercibíamos, él a su niño y yo a la mía.

De inmediato lo reconocí (por las fotos de su blog) y tuve una extraña sensación que trataré de explicar.

A menudo en este tipo de parroquias (ubicadas en lugares de paso de miles de personas) uno asiste a misa rodeado de las gentes más variadas. Es feo decirlo pero la realidad es que uno tiene la sensación de no compartir, con muchos de los que lo rodean, la misma Fe en los puntos esenciales. Es así como lo que impera es una suerte de sentimiento de soledad en un clima hostil.

En ese marco, el encontrarme en ese ambiente con alguien que comparte montones de cuestiones fue algo notoriamente reconfortante.

Terminada la misa me presenté y lo saludé, previa felicitación por su blog.

Luego compartimos unas cuadras de interesante charla hasta mi casa, donde cada uno siguió su camino.

Su blog, Zona de insomnio, es de aquellos que frecuento pero, por diversas cuestiones, aún no había comentado en el Blog-roll. En el caso, la razón es que se trata de un blog de características muy similares al de Xavmp, que ya comenté y del cual le son aplicables, en más o en menos, todas las cosas dichas a su respecto.

Es decir, se trata de blog escrito por un católico en un clima cordial y familiar.

A diferencia de Xavier tiene una mirada y un perfil más filosófico.

Un punto destacable, aunque inimitable por mi falta de paciencia, es su diálogo constante con ideólogos de las más variadas posiciones.

En definitiva, otro lugar agradable e interesante.
Natalio
Pd: El cuadro añadido como imagen parece ser de Jesús Pedro Jiménez.